El
día desastroso comenzó así.
Me
desperté a las tres y media de la madrugada, completamente convencido de que
era la hora de levantarme. Una vez que me di cuenta de mi error,
apresuradamente me caí de vuelta en la cama. Aparentemente un ratito
después me obligué levantarme hasta mis pies. Cuando apagué mi alarma, me quedé
ahí parado, meciendo un poco, mientras miraba mi cama, quien me estaba tentando
cruelmente con promesas de dulce sueño, sólo un poco, sólo cinco minutos. Eran
las 5:00 a.m, viernes 30 de setiembre. Por fin gané la batalla y comencé a
prepararme. Hoy era el 1º Parlamento Juvenil de Alto Paraná, y yo tenía grandes
esperanzas de lo que podría suceder.
El Parlamento Juvenil es una idea de la
Coordinación Departamental (MEC), auspiciado por la Itaipú, donde se reúnen los
mejores alumnos de cada distrito de Alto Paraná
y se les encarga como representantes de sus distritos respectivos. En el
Parlamento se presentaría los problemas que afectan a cada distrito y las
propuestas que los jóvenes dan a las autoridades para solucionarlos. El
Parlamento es también para que los jóvenes se interesen en los problemas
actuales, porque, como repitieron varias veces, “el futuro no es de los
jóvenes, sino lo es el presente. Si no se aprovecha el presente, entonces no se
tendrá el futuro”. Muchos jóvenes verdaderamente inteligentes estaban en esto.
Había que tener un Titular y un Suplente por cada distrito. La Titular de
Naranjal era Diana y yo era el Suplente. En verdad yo era el suplente del
Suplente, el Re-suplente, pero me estoy desviando.
A
las seis Papá me llevó al cruce Naranjal, donde ya estaban unas 13 personas del
segundo curso ahí esperando, y en poco tiempo llegó la Directora. El plan era
que el ómnibus de la Itaipú nos iba recoger a las 6:30, llegaríamos en Ciudad
Del Este a las 8:30, y el evento comenzaría a las 9:00. Pero como siempre, el
horario se fue al carajo.
Primero
tuvimos que esperar una hora y media para el ómnibus, siendo que dos veces
buses que mandó la Itaipú nos pasaron de largo. Cuando por fin paró uno estaba
lleno de gente de Iruña. ¡Y el bus era de porquería! Era del mismo nivel que
las chatarras de Asunción; así era el gran ómnibus que Itaipú, que tiene no sé
cuantos millones de dólares, nos mandó. Al final sólo Diana y Yo nos fuimos con
los de Iruña, aunque el conductor aseguró que entraríamos todos, sólo teníamos
que ir parados, pero la Dire decidió esperar para el próximo ómnibus. A mitad
de nuestro ruidoso y lago viaje en el primer ómnibus le mensajean a Diana de
que el otro ómnibus que consiguieron se descompuso porque ¡el conductor no puso
gasolina! Ellos llegarían unas horas después.
Por
fin Diana y yo llegamos al Club Social de Área 4 en CDE. Ya cientos de personas
estaban ahí afuera aglomerándose hacia el galpón donde sería la sala de
eventos. Era las 9:10 y naturalmente nada estaba comenzando. Entramos al tinglado y nos encontramos con la
vista de miles de jóvenes sentados adentro del no tan grande polideportivo. El
calor que venía desde el techo de chapa y desde los cuerpos de aprox. 4000
jóvenes era casi sofocante, y conste que ya era un día de enorme calor. Hicimos
paso entre la gente hasta llegar a la mesas donde se iban a sentar los
representantes, los ‘Parlamentarios’. El martes pasado en el Ante-Congreso se
dijo que los Parlamentarios se sentarían en las mesas, y sus suplentes se
sentarían detrás de ellos. Las mesas estaban organizadas en forma de U, pero no
había ninguna silla detrás. Cuando pregunté donde me iba a sentar, la mujer se
quedó sorprendida y me dijo “No sé, puedes sentarte con tu grupo, o donde
quieras”. En esencia me dijo que no era
necesitado y salí de acá. Eso realmente me ofendió. Yo había ayudado a formar
las propuestas de la comisión y ni un gracias de los organizadores.
Me
senté a la entrada trasera del galpón, pensando que sería más fresco ahí, pero
se tornó en un centro máximo de tráfico. La gente salía para escapar el calor y
el aburrimiento, y otros volvían para traer gaseosas y alimentos para los que
se quedaron adentro. Sería bueno si hubiera un semáforo ahí.
Supuestamente
este congreso era para los Jóvenes, donde los Jóvenes se harían escuchar; pero
desde que comenzó a las 10:30, hasta las 12:00 hablaron sólo autoridades,
personas adultas, personas aburridas. Yo estoy de acuerdo de que las autoridades
hablen antes de algo como este, pero que den un sermón por dos horas cuando
hace un calor casi insoportable y cada discurso es más largo que el anterior,
¡pero por favor! Mucho más de 60% de la gente estaba afuera, y aquellos que
estaban adentro no estaban del todo animados. Una monja intentó hasta cierto
nivel de éxito reanimar a la gente, pero después vino otra persona que siguió
con la misma monotonía. Fue extremadamente aburrido.
El
diario dijo que el evento tuvo “fuertes tintes chavistas”. Yo no sé realmente
sobre eso, y sinceramente creo que nadie más lo notó, porque nadie realmente
estaba escuchando. Pero cuando yo sí estaba prestando atención lo que decían
tenía incoherencias y hasta algunas cosas cómicas. Por ejemplo, “¡Hay que
conocer lo que es nuestro! ¡Hay que conocer a Itaipú!” dijo un ingeniero de
Itaipú “¡¿Conocen nuestras reservas [naturales]?!” preguntó. “¡Sí!” dijeron
todos. “¡Sigan conociendo nuestras reservas!” continuó él. Estaba el Director
de la Itaipú, la Ministra de la Juventud, y la secretaria del Director de la
SEAM, y todos dieron discursos muy largos. Cuando por fin los Parlamentarios
tuvieron la palabra, lo que debería haber sido el evento más importante, ya
casi todos los que estaban afuera ya lo ignoraron y los de adentro no pusieron
atención.
Después
se tuvo una pausa y se repartió el almuerzo. Eran platitos desechables con
bocaditos para cada persona y varios sabores de Pulp. Los bocaditos eran
mediocres y el Pulp sólo se podría conseguir hasta un cierto tiempo, después de
la hora de comer sólo se daba agua. Y ojalá que no tuvieras que ir al baño,
porque ellas no funcionaban. Con 4000 personas ahí te podés imaginar. En el
tiempo intermedio hubo actos musicales, música paraguaya. Era del mismo tipo
normal de siempre, pero cuando vino la última banda, ahí sí dio gusto. Tocó
varias músicas paraguayas, principalmente el Pájaro Campana, y a toda la gente
le gustó. ¡El hombre tocaba su guitara con su celular! Cuando terminaron todos
gritaron “¡Otra, otra!”, así que tocaron más. Fue muy, muy, muy divertido. Fue
por causa de ellos que la gente volvió a llenar el polideportivo. El sonido de
la ovación que dio la gente cuando salieron de la plataforma fue ensordecedor. Fue
el único punto alto de todo el Parlamento Juvenil.
A
las 1:30 se reanudó el congreso. No había nada más realmente que hacer, sólo la
conclusión. Los organizadores discursearon de cómo fue este Parlamento un
éxito, cómo fue ‘brillante’, y como se debía continuar con más congresos. Después
se dio los certificados a los Parlamentarios y ellos también recibieron cada
uno una notebook. En verdad las personas que realmente deberían haber recibido
premios fueron las personas que habían quedado ahí. Nosotros deberíamos tener una
medalla por haber estado sentados, aburridos y con calor, y escuchando
semejante estupideces de decir que este congreso fue “Brillante”, cuando bien
podríamos estar afuera donde sería más fresco. Por fin terminó todo y la gente
ignoró la invitación de los organizadores de quedarse más para números artísticos
y demás yerba. Yo estaba harto de todo eso, y al final sólo me quedé con la
gran pregunta “¿Por qué vine?”
Pero los sufrimientos no terminaron ahí. Afuera
toda la gente estaba amontonándose en los buses para volver a casa. Nosotros no
vimos nuestro ómnibus así que la Directora nos llevó a otro que era muy lindo,
no era demasiada chatarra como el resto. Apenas nos sentamos cuando nos dicen que
este es el bus de Los Cedrales, y no, sólo se puede volver con el ómnibus que les
trajo al principio. ¡Qué mico que pagamos! Entonces sólo tedríamos que irnos en
nuestro ómnibus. Pero no lo encontramos. La Dire llamó a los organizadores y
ellos también no sabían donde estaba. Quedamos parados por media hora mientras
que la gente hacía llamadas para encontrar nuestro transporte. Y cuanto más pasaba
el tiempo, más aumentaba nuestro disgusto de haber venido. Cuando la situación ya
estaba tornándose patético, un organizador vino y comenzó a repartir sombreros,
creo que en un intento de disculparse, y que no nos enojemos tanto; pero eso no
era suficiente, ni cerca. El enfado ya había superado nuestra buena voluntad.
Por
fin lo encontraron, pero tendríamos que ir en otro bus para llegar ahí. Esta
parte realmente colmó el vaso. Nos enfrascamos dentro de un ómnibus que ya
estaba lleno, y así, parados, apretados y sudorientos, nos fuimos. El ómnibus sobrecargado
apenas avanzaba y cuando llegó a una levísima subida ¡comencé a pensar que
tendríamos que salir a empujar! Y para hacer cosas peor, ¡¡pusieron música de Justin Bieber!! Por fin paramos en una calle y en poco tiempo
llegó nuestro colectivo. Durante todo este tiempo, con el aumento de
estupideces que teníamos que aguantar, la Directora estaba quedando tan tensa
que parecía que iba explotar. Y ella explotó.
Nuestro
ómnibus estaba ocupado por alumnos de otra escuela, quienes habían salido del
congreso al mediodía. Cuando todos entramos y nos sentamos, la Directora
comenzó a retar al chofer. “¡Tú nos dejaste ahí en la nada!” ella le gritó, y
dijo otras cosas en guaraní. Entonces una mujer (profesora o directora, no sé)
dijo “Perdone, señora, ¡pero tú le estás faltando mucho respeto!” “¡¡¡No te
metas!!!” le chilló la Directora. “Tú,” dijo la Dire, apuntándole su dedo, su temible
dedo, “sos una Metiche. Esto no tiene NADA que ver con vos. ¡¡Esto no tiene
NADA que ver con TODOS ustedes!!” ella gritó, girando su brazo en un arco,
apuntando a todos los alumnos que eran del otro colegio, y sus ojos saltaron,
daba miedo de ver. La mujer trató de discutirle a la Dire pero ella no duró
mucho tiempo y se calló. Pobre mujer, ella no sabía que no se interrumpe a la
Dire cuando ella tiene uno de sus furores, principalmente cuando fue un día
como ese. Por fin, la Directora desahogó toda su furia y se sentó. Yo compartía
mucho de sus sentimientos.
Llegamos
al cruce sin más sorpresas, gracias a Dios. Fue un día largo, exhaustivo, y últimamente
inútil. Yo había preguntado a la Directora que era su opinión sobre el Congreso
y ella contestó “Fue una porquería de la gran Pistola” y yo concuerdo. Fue
horriblemente organizado, endémicamente aburrido y con mal financiamiento. Para
elegir al Parlamentario se tenía que hacer una mesa de debate en el distrito
para ese fin; no se lo hizo ni en Naranjal, ni Santa Rita, y seguramente ni en
los otros. Si se tendrá otro Congreso así, huyan. Ese día, como le dije a mamá,
parece que hicimos un suplicio por todos nuestros pecados.
Pero
por lo menos llegamos sanos y salvos y pude llegar a casa, mientras que el
atardecer pintaba el cielo de colores y las nubes de tormenta se alzaban en la
distancia.