lunes, 3 de octubre de 2011

El Fiasco de Congreso

El día desastroso comenzó así.
Me desperté a las tres y media de la madrugada, completamente convencido de que era la hora de levantarme. Una vez que me di cuenta de mi error, apresuradamente me caí de vuelta en la cama.  Aparentemente un ratito después me obligué levantarme hasta mis pies. Cuando apagué mi alarma, me quedé ahí parado, meciendo un poco, mientras miraba mi cama, quien me estaba tentando cruelmente con promesas de dulce sueño, sólo un poco, sólo cinco minutos. Eran las 5:00 a.m, viernes 30 de setiembre. Por fin gané la batalla y comencé a prepararme. Hoy era el 1º Parlamento Juvenil de Alto Paraná, y yo tenía grandes esperanzas de lo que podría suceder.
 El Parlamento Juvenil es una idea de la Coordinación Departamental (MEC), auspiciado por la Itaipú, donde se reúnen los mejores alumnos de cada distrito de Alto Paraná  y se les encarga como representantes de sus distritos respectivos. En el Parlamento se presentaría los problemas que afectan a cada distrito y las propuestas que los jóvenes dan a las autoridades para solucionarlos. El Parlamento es también para que los jóvenes se interesen en los problemas actuales, porque, como repitieron varias veces, “el futuro no es de los jóvenes, sino lo es el presente. Si no se aprovecha el presente, entonces no se tendrá el futuro”. Muchos jóvenes verdaderamente inteligentes estaban en esto. Había que tener un Titular y un Suplente por cada distrito. La Titular de Naranjal era Diana y yo era el Suplente. En verdad yo era el suplente del Suplente, el Re-suplente, pero me estoy desviando.
A las seis Papá me llevó al cruce Naranjal, donde ya estaban unas 13 personas del segundo curso ahí esperando, y en poco tiempo llegó la Directora. El plan era que el ómnibus de la Itaipú nos iba recoger a las 6:30, llegaríamos en Ciudad Del Este a las 8:30, y el evento comenzaría a las 9:00. Pero como siempre, el horario se fue al carajo.
Primero tuvimos que esperar una hora y media para el ómnibus, siendo que dos veces buses que mandó la Itaipú nos pasaron de largo. Cuando por fin paró uno estaba lleno de gente de Iruña. ¡Y el bus era de porquería! Era del mismo nivel que las chatarras de Asunción; así era el gran ómnibus que Itaipú, que tiene no sé cuantos millones de dólares, nos mandó. Al final sólo Diana y Yo nos fuimos con los de Iruña, aunque el conductor aseguró que entraríamos todos, sólo teníamos que ir parados, pero la Dire decidió esperar para el próximo ómnibus. A mitad de nuestro ruidoso y lago viaje en el primer ómnibus le mensajean a Diana de que el otro ómnibus que consiguieron se descompuso porque ¡el conductor no puso gasolina! Ellos llegarían unas horas después.
Por fin Diana y yo llegamos al Club Social de Área 4 en CDE. Ya cientos de personas estaban ahí afuera aglomerándose hacia el galpón donde sería la sala de eventos. Era las 9:10 y naturalmente nada estaba comenzando.  Entramos al tinglado y nos encontramos con la vista de miles de jóvenes sentados adentro del no tan grande polideportivo. El calor que venía desde el techo de chapa y desde los cuerpos de aprox. 4000 jóvenes era casi sofocante, y conste que ya era un día de enorme calor. Hicimos paso entre la gente hasta llegar a la mesas donde se iban a sentar los representantes, los ‘Parlamentarios’. El martes pasado en el Ante-Congreso se dijo que los Parlamentarios se sentarían en las mesas, y sus suplentes se sentarían detrás de ellos. Las mesas estaban organizadas en forma de U, pero no había ninguna silla detrás. Cuando pregunté donde me iba a sentar, la mujer se quedó sorprendida y me dijo “No sé, puedes sentarte con tu grupo, o donde quieras”.  En esencia me dijo que no era necesitado y salí de acá. Eso realmente me ofendió. Yo había ayudado a formar las propuestas de la comisión y ni un gracias de los organizadores.
Me senté a la entrada trasera del galpón, pensando que sería más fresco ahí, pero se tornó en un centro máximo de tráfico. La gente salía para escapar el calor y el aburrimiento, y otros volvían para traer gaseosas y alimentos para los que se quedaron adentro. Sería bueno si hubiera un semáforo ahí.
Supuestamente este congreso era para los Jóvenes, donde los Jóvenes se harían escuchar; pero desde que comenzó a las 10:30, hasta las 12:00 hablaron sólo autoridades, personas adultas, personas aburridas. Yo estoy de acuerdo de que las autoridades hablen antes de algo como este, pero que den un sermón por dos horas cuando hace un calor casi insoportable y cada discurso es más largo que el anterior, ¡pero por favor! Mucho más de 60% de la gente estaba afuera, y aquellos que estaban adentro no estaban del todo animados. Una monja intentó hasta cierto nivel de éxito reanimar a la gente, pero después vino otra persona que siguió con la misma monotonía. Fue extremadamente aburrido.
El diario dijo que el evento tuvo “fuertes tintes chavistas”. Yo no sé realmente sobre eso, y sinceramente creo que nadie más lo notó, porque nadie realmente estaba escuchando. Pero cuando yo sí estaba prestando atención lo que decían tenía incoherencias y hasta algunas cosas cómicas. Por ejemplo, “¡Hay que conocer lo que es nuestro! ¡Hay que conocer a Itaipú!” dijo un ingeniero de Itaipú “¡¿Conocen nuestras reservas [naturales]?!” preguntó. “¡Sí!” dijeron todos. “¡Sigan conociendo nuestras reservas!” continuó él. Estaba el Director de la Itaipú, la Ministra de la Juventud, y la secretaria del Director de la SEAM, y todos dieron discursos muy largos. Cuando por fin los Parlamentarios tuvieron la palabra, lo que debería haber sido el evento más importante, ya casi todos los que estaban afuera ya lo ignoraron y los de adentro no pusieron atención.
Después se tuvo una pausa y se repartió el almuerzo. Eran platitos desechables con bocaditos para cada persona y varios sabores de Pulp. Los bocaditos eran mediocres y el Pulp sólo se podría conseguir hasta un cierto tiempo, después de la hora de comer sólo se daba agua. Y ojalá que no tuvieras que ir al baño, porque ellas no funcionaban. Con 4000 personas ahí te podés imaginar. En el tiempo intermedio hubo actos musicales, música paraguaya. Era del mismo tipo normal de siempre, pero cuando vino la última banda, ahí sí dio gusto. Tocó varias músicas paraguayas, principalmente el Pájaro Campana, y a toda la gente le gustó. ¡El hombre tocaba su guitara con su celular! Cuando terminaron todos gritaron “¡Otra, otra!”, así que tocaron más. Fue muy, muy, muy divertido. Fue por causa de ellos que la gente volvió a llenar el polideportivo. El sonido de la ovación que dio la gente cuando salieron de la plataforma fue ensordecedor. Fue el único punto alto de todo el Parlamento Juvenil.
A las 1:30 se reanudó el congreso. No había nada más realmente que hacer, sólo la conclusión. Los organizadores discursearon de cómo fue este Parlamento un éxito, cómo fue ‘brillante’, y como se debía continuar con más congresos. Después se dio los certificados a los Parlamentarios y ellos también recibieron cada uno una notebook. En verdad las personas que realmente deberían haber recibido premios fueron las personas que habían quedado ahí. Nosotros deberíamos tener una medalla por haber estado sentados, aburridos y con calor, y escuchando semejante estupideces de decir que este congreso fue “Brillante”, cuando bien podríamos estar afuera donde sería más fresco. Por fin terminó todo y la gente ignoró la invitación de los organizadores de quedarse más para números artísticos y demás yerba. Yo estaba harto de todo eso, y al final sólo me quedé con la gran pregunta “¿Por qué vine?”
 Pero los sufrimientos no terminaron ahí. Afuera toda la gente estaba amontonándose en los buses para volver a casa. Nosotros no vimos nuestro ómnibus así que la Directora nos llevó a otro que era muy lindo, no era demasiada chatarra como el resto. Apenas nos sentamos cuando nos dicen que este es el bus de Los Cedrales, y no, sólo se puede volver con el ómnibus que les trajo al principio. ¡Qué mico que pagamos! Entonces sólo tedríamos que irnos en nuestro ómnibus. Pero no lo encontramos. La Dire llamó a los organizadores y ellos también no sabían donde estaba. Quedamos parados por media hora mientras que la gente hacía llamadas para encontrar nuestro transporte. Y cuanto más pasaba el tiempo, más aumentaba nuestro disgusto de haber venido. Cuando la situación ya estaba tornándose patético, un organizador vino y comenzó a repartir sombreros, creo que en un intento de disculparse, y que no nos enojemos tanto; pero eso no era suficiente, ni cerca. El enfado ya había superado nuestra buena voluntad.
Por fin lo encontraron, pero tendríamos que ir en otro bus para llegar ahí. Esta parte realmente colmó el vaso. Nos enfrascamos dentro de un ómnibus que ya estaba lleno, y así, parados, apretados y sudorientos, nos fuimos. El ómnibus sobrecargado apenas avanzaba y cuando llegó a una levísima subida ¡comencé a pensar que tendríamos que salir a empujar! Y para hacer cosas peor, ¡¡pusieron música de Justin Bieber!! Por fin paramos en una calle y en poco tiempo llegó nuestro colectivo. Durante todo este tiempo, con el aumento de estupideces que teníamos que aguantar, la Directora estaba quedando tan tensa que parecía que iba explotar. Y ella explotó.
Nuestro ómnibus estaba ocupado por alumnos de otra escuela, quienes habían salido del congreso al mediodía. Cuando todos entramos y nos sentamos, la Directora comenzó a retar al chofer. “¡Tú nos dejaste ahí en la nada!” ella le gritó, y dijo otras cosas en guaraní. Entonces una mujer (profesora o directora, no sé) dijo “Perdone, señora, ¡pero tú le estás faltando mucho respeto!” “¡¡¡No te metas!!!” le chilló la Directora. “Tú,” dijo la Dire, apuntándole su dedo, su temible dedo, “sos una Metiche. Esto no tiene NADA que ver con vos. ¡¡Esto no tiene NADA que ver con TODOS ustedes!!” ella gritó, girando su brazo en un arco, apuntando a todos los alumnos que eran del otro colegio, y sus ojos saltaron, daba miedo de ver. La mujer trató de discutirle a la Dire pero ella no duró mucho tiempo y se calló. Pobre mujer, ella no sabía que no se interrumpe a la Dire cuando ella tiene uno de sus furores, principalmente cuando fue un día como ese. Por fin, la Directora desahogó toda su furia y se sentó. Yo compartía mucho de sus sentimientos.
Llegamos al cruce sin más sorpresas, gracias a Dios. Fue un día largo, exhaustivo, y últimamente inútil. Yo había preguntado a la Directora que era su opinión sobre el Congreso y ella contestó “Fue una porquería de la gran Pistola” y yo concuerdo. Fue horriblemente organizado, endémicamente aburrido y con mal financiamiento. Para elegir al Parlamentario se tenía que hacer una mesa de debate en el distrito para ese fin; no se lo hizo ni en Naranjal, ni Santa Rita, y seguramente ni en los otros. Si se tendrá otro Congreso así, huyan. Ese día, como le dije a mamá, parece que hicimos un suplicio por todos nuestros pecados.
Pero por lo menos llegamos sanos y salvos y pude llegar a casa, mientras que el atardecer pintaba el cielo de colores y las nubes de tormenta se alzaban en la distancia.

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